Nos destruiran a todos!

viernes, 23 de enero de 2009

14.- Sueño

- Vamos Reni dale, ¡Apuráte!- Le dije caminando lo más rápido que me permitían mis piernas hacia la parada de colectivos que estaba a tres cuadras de la casa de Gadiel.
- Esperá que cierro la puerta por lo menos Dana- Me contestó Renata un poco malhumorada.
- Perdón, perdón, es que quiero verlo ya, quiero verificar que está bien.
- Si, te entiendo. Perdonáme a mi, me imagino lo difícil que debe ser para vos esta situación, yo sinceramente no sé qué haría si le pasara algo así a Gianni.
- Bueno, no es lo mismo, porque Gale no es mi novio…
- No te hagas la tonta Dana, me tenés harta con esa posición a la defensiva, conmigo sabés que no tenés que aparentar nada.
- Y te estoy muy agradecida por eso…- Le dije abrazándola.

Llegamos al hospital y nos dirigimos hacia el ascensor que no venía, entonces decidimos ir por escalera, bueno, en realidad yo dí la idea y Renata me siguió.
En frente de la puerta de la susodicha habitación se encontraba toda la banda, incluido Tiago, junto con Marina, Sabrina y los padres de Gale. Estos últimos estaban mucho más animados que la última vez que los había visto y se notaba la gran diferencia porque Laura no estaba mirando el vacío, sino que conversaba con todos e incluso se reía.
Mientras me dirigía hacia la multitud Tiago vino hacia mi. Yo traté de esquivarlo, estaba de muy buen humor y no quería que él me arruinara el momento. Aunque lo había visto algunas veces en el hospital antes, siempre se había quedado hablando con los demás integrantes de la banda, o simplemente sentado mirándome. Pero nunca se había acercado a hablarme, y yo estaba contenta de que así fuera.

- No Tiago, por favor, no es momento- Lo atajé antes de que él pudiera decir nada.
- Pero pará, escucháme un segundo, no te vengo a molestar con pavadas, vengo a pedirte perdón- Insistió con una voz exageradamente afligida y una cara igualmente apenada.
- Bueno, yo... los dejo solos- Nos dijo Renata en voz baja y yéndose.
- No Reni, vení- Le contesté pero no hizo caso- ¿Para qué querés pedirme perdón Tiago? No necesito tus disculpas, ya esta todo hecho. Vos sabías lo de Gadiel y aún así seguiste, y ahora por nuestra culpa él está en esa habitación, entubado y con algunos huesos rotos- Le dije un poco fuera de mí, señalando la habitación en la que se encontraba Gale.
- Bueno mirá, no pensé que Gadiel iba a ser tan estúpido como para embriagarse y manejar como un loco. Perdonáme por hacer lo que sentía.
- ¿Cómo tenés la cara de decirle estúpido a Gale después todo esto?- Le pregunté casi a los gritos y ya muy fuera de mí, mientras lo dejaba solo y me iba con los demás.

Caminé tratando de no ponerme de peor humor con todas mis fuerzas porque no valía la pena ponerse así por una tonta discusión.

- Buenas tardes- Saludé con una sonrisa un poco fingida en mi boca porque Tiago después de todo había logrado arruinarme un poco el momento.
- ¡Ah! Dana, por fin llegaste, Gadiel te quiere ver- Me dijo Laura.
- Sí, me enteré, por eso vine lo más rápido que pude.
- Bueno, andá entrando entonces- Me animó Abel.
- ¿Pero no era que sólo dejaban pasar a familiares?- Pregunté un poco confundida.
- Sí, pero…- Respondió Abel acercándose- Le dijimos al doctor que sos la novia de Gale- Concluyó susurrándome en el oído.
- ¡¿Qué ustedes dijeron qué?!- Pregunté nuevamente pero esta vez totalmente alterada.
- Para, para, calmáte un poco. Fue idea de Gadiel, porque dijo que realmente necesita verte.
- ¿Pero a Gadiel se le desacomodó el cerebro con el accidente?
- Bueno, perdón Danita, no pensamos que te iba a afectar tanto.
- No es que me afecte- Contesté tratando de calmarme un poco, estaba haciendo mucho alboroto en el pasillo de un hospital. Además si había algo que extrañaba era el título de novia- Pero mirá si llega a venir Samanta o algo…- Ni yo sabía porque había gritado al enterarme del plan, era absurdamente idiota haberme alterado de esa manera. Tiago después de todo me había irritado bastante.
- Bueno, si estás muy enojada no pases, yo le digo a Gale lo que pasó- Me insinuó Abel. Aunque yo sabía que Gadiel no era el hijo biológico el hombre que tenía delante, no podía evitar encontrarle parecidos. Como cuando querían intentar convencer a alguien de algo, y te miraban con una ceja levantada y esos ojos… esos ojos con una profundidad peligrosa.
- No, no, está bien, voy a pasar yo misma a regañarlo por lo que hizo.

Cuando entré lo primero que vi fue un pequeño pasillo que a la izquierda tenía una puerta que supuse era el baño, y siguiendo por él se veía una televisión sostenida por soportes de la pared, encendida en un canal de música en el que pasaban una canción de la banda “Kiss” que reconocí al instante.
Al seguir caminando me encontré con la persona que más me había importado en mi vida postrado en la cama, con un cuello ortopédico, algunas gasas con cinta en la cara y con un yeso en todo el brazo derecho, incluido el omóplato, y otro en la pierna del lado izquierdo.
Me acerqué sigilosamente a su cama para verlo mejor. Cuanto más me aproximaba a la cama más se notaban sus magulladuras, cortes y contusiones. Estas cosas siempre me habían impresionado de sobremanera, y esta ocasión no era la excepción. No puedo ver sangre ni cortarme muy profundo porque me baja la presión y generalmente termino desmayándome. Y así también me pasa con otras personas, me causa impresión. Todavía no sabía cómo había aguantado cuando me sacaran sangre el día anterior.
La cara estaba bastante bien comparada con el resto del cuerpo, tenía una venda en la ceja izquierda, un poco hinchado el pómulo derecho y algunos cortes más, pero muy superficiales.
Me senté en una silla que había al lado de la cama y la acerqué lo más que pude a la cabecera de la cama.
Le agarré la mano izquierda y empecé a observarlo más de cerca, me fascinaba verlo dormir, tan sereno, tan… feliz.
Su cara estaba muy tranquila y parecía dormir plácidamente, al verlo así me sacó las ganas de retarlo ¿Cómo se podía regañar a una persona que con solo sonreírte te cortaba el hilo de tus pensamientos? Al pensar esto suspiré, y me pareció que Gale había sonreído un poco, pero quizás estaba muy sugestionada.
Poco a poco el sueño me fue venciendo y apoyé levemente la cabeza al lado de la de Gadiel sin soltarle la mano. Que yo durmiera quince minutos no le hacía mal a nadie, y además si no dormía un poco lo más probable era que no aguantara otra noche de guardia en el hospital.
Debo haber estado durmiendo unos diez minutos, pero algo me despertó. Levanté la cabeza sobresaltada y me encontré con la cara de Gadiel a centímetros de la mía y con su mano acariciándome la cabeza.

- No pensé que te ibas a despertar, perdón. Antes te dormías cuando te acariciaba así- Me dijo mientras sonreía tentadoramente.

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